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martes, 1 de diciembre de 2009

Valle del Encanto



Estación Nº4: Valle del Encanto.

El Valle del Encanto es un sitio de gran importancia arqueológica, que se encuentra ubicado en una quebrada a 5 Kms. de la carretera

Ovalle-Socos (Ruta 45) y a 19 Kms. de la ciudad de Ovalle. En esta quebrada se encuentran diseminadas un sinnúmero de rocas con petroglifos, pictografías y piedras tacitas que pertenecen a una cultura indígena de más de 2.000 años de antigüedad en un área aproximada de 3 hectáreas[1].

En la zona se encuentra un antiguo asentamiento indígena en el que permanecen importantes vestigios arqueológicos como petroglifos, pictografías, piedras tacitas o morteros. Este lugar fue descubierto arqueológicamente en el año 1946 y fue declarado monumento histórico nacional el 5 de febrero de 1973.


El Valle del Encanto recibió su nombre al conocerse diversas leyendas que dicen que el lugar estaría encantado, Observarlo, visitarlo, nos hace retroceder en el tiempo y participar en las ofrendas que los primitivos habitantes de la zona realizaban a sus dioses. Era un lugar donde concurrían cazadores y pastores, aprovechando las

excelentes condiciones que posee, principalmente la existencia de agua permanente en su lecho, incluso en años secos.

Las excavaciones en el Valle del Encanto han permitido determinar que fue habitado desde hace casi 4.000 años por grupos de cazadores y recolectores de cierta tradición costera quienes a comienzo de nuestra Era dieron paso a nuevas oleadas de individuos, hábiles ceramistas, recolectores con uso creciente de técnicas agrícolas, ganaderos, semi-aldeanos que habitaron el lugar hasta el siglo VII d.C. aproximadamente.

Petroglifos: En la superficie de las grandes rocas que conforman el lugar podrás ver gigantes petroglifos. El principal elemento decorativo de los dibujos es la figura humana que se encuentra generalmente en actitud de movimiento. Los rasgos faciales se advierten señalados con círculos y líneas para los ojos, narices y cejas; la boca no se dibuja. Este conjunto de elementos ha permitido a los arqueólogos formular un estilo de arte rupestre, llamado el "Estilo Limarí".

Pictografías: Las pictografías son de color rojo y se encuentran en escaso número.
Presentan una temática geométrica de líneas onduladas o quebradas, desvinculadas de las típicas figuras antropomorfas que se observan en los Petroglifos.

Piedras Tacitas o Morteros: En una vegetación compuesta de arbustos pequeños, cactus y algunos árboles de escasos ramajes, se encuentran las Piedras Tacitas o Morteros. Existen en gran variedad y abundancia; se presentan en tres tipos: Cupuliforme, Elipsoides y Cuadrangulares. Tienen un diámetro que varía entre 10 y 15 centímetros y la profundidad de la excavación oscila entre 4 y 8 cms. Por su ubicación se cree que son contemporáneas a los petroglifos y pictografías; se utilizaron durante la ocupación del Complejo Cultural El Molle.

Investigaciones: Científicos chilenos han trabajado arduamente en la tarea de clasificar a qué cultura pertenecen estas manifestaciones rupestres, llegando a la conclusión que los petroglifos, aunque presentan una diversidad en estilos y técnicas, parecen corresponder al Complejo Cultural El Molle siglo II-VII de nuestra Era[2]. Las pictografías pueden ser manifestaciones más antiguas dentro del contexto, sin embargo, también ubicables dentro del Complejo Cultural El Molle. Respecto de los estilos representados, los expertos señalan que están estrechamente vinculados a la actividad mágico religiosa, no sólo se refieren a la expresión ritual de un grupo humano, sino que, asimismo, a la ayuda sobrenatural en las actividades económicas representadas a través del arte rupestre, expresadas en la caza y pastoreo.

La Doncella del Valle del Encanto: El valle del Limarí y sus ríos tributarios esconden un pasado prehispánico atesorado en múltiples sitios arqueológicos registrando el paso de cazadores y recolectores trashumantes desde el año 2000 a.c., quienes dejaron rastros de una economía basada en el manejo de ganados de llamas y alpacas.
Su testimonio más rico pertenece al Valle del Encanto, que se funde con la “leyenda la doncella del valle del encanto”, narra la leyenda que una doncella realizaba misteriosas y fugaces apariciones en lo alto del peñón del encanto, resplandeciendo de oro su cabellera y alba de tules su figura. “Por extraño encantamiento de malabares, unas naranjas de oro rodaban por el aire, yendo de una de sus manos a otra y viceversa, cuando alguien intentaba aproximársele, la figura

se esfumaba sin dejar rastro alguno, quiso en una de esas misteriosas apariciones que la viera un indígena, el cual se prendó de tal belleza y, poseído por una obsesión rayana en lo pertinaz, día y noche aguardo tan esperada presencia, muchas veces la volvió a ver, y cegado, raudo se le aproximaba, pero, tal cual era el designio, cuando más se acercaba, la figura se iba desvaneciendo hasta desaparecer completamente. Así el hechizo, más una noche estrellada, el obcecado hombre logró llegar sorpresivamente hasta ella y, al extender los brazos para cogerla la luz dorada que despedían sus cabellos y las naranjas de oro lo cegaron.
Cerró fuerte los ojos doloridos, y al reabrirlos, comprobó que el encanto había desaparecido, loco por el dolor punzante, decepcionado por la cruel realidad de sus manos vacías, se arrojó desde lo alto del peñón al vacío, su cabeza azotó contra la mesa bajo la piedra del peñón, terminado así con su miserable existencia y su ilusión amorosa rota”
[3].


[1] El Valle del Encanto. Ovallito, obtenido el día 14 de octubre de 2009 desde dirección: http://www.ovallito.cl

[2] Valle El Encanto, (2003). Turismo Chile, obtenido el día 17 de octubre de 2009 desde dirección: http://www.turismochile.com

[3] Valle del Encanto. Ovalle encanto nativo, obtenido el día 17 de octubre de 2009 desde dirección: http://www.ovalleencantonativo.cl

Presentación del Área de Estudio

El área de estudio, que nos compete en este trabajo, corresponde a los distintos lugares visitados en la salida a terreno realizada, entre los que se encuentran:

  • Las Dunas de Longotoma
  • Pichicuy
  • Valle del Encanto
  • Parque Nacional Fray Jorge
  • Embalse la Paloma

Las Dunas de Longotoma.

El sistema dunar de Longotoma se localiza entre los 32°21´y los 32° 25´ S y 71° 26´ W. Este sistema forma parte de la Bahía de La Ligua, de la comuna de La Ligua, Quinta Región de Valparaíso. El área de estudio comprende una franja litoral de, aproximadamente, 7 Km. de largo y 3 km. de ancho, desde su limite Norte, Punta Guallarauco, a su limite Sur desembocadura del Río La Ligua. El área de estudio se caracteriza por ser un lugar de transición entre el clima estepárico del Norte Chico y el clima templado cálido propio de Chile central. El clima propio del área de estudio presenta características particulares, por esta razón Paskoff (1970) lo considera como clima semiárido litoral. Este se extiende sobre la franja costera y penetra tierra adentro a través de los valles.

Las temperaturas se caracterizan por presentar una amplitud térmica moderada, libre de heladas, con un promedio anual de 14,2° C relacionadas a la influencia oceánica el sector[1].

El área de estudio se encuentra inserta dentro de un sistema hídrico compuesto por dos pequeñas cuencas, la del Río Petorca y el Río La Ligua, las que se unen poco antes de desembocar en el mar, al igual que el Estero Las Salinas, en un sistema fluvio-estuarial compartido.


Pichicuy.


Pichicuy es una pequeña caleta, ubicada 186 Km. al N.W. de Santiago, la cual es administrada por la I. Municipalidad de la Ligua, (de la cual se encuentra a 54 KM. de distancia).

Pichicuy, presenta una costa desmembrada muy expuesta al oleaje caracterizada por islotes, farellones, plataformas rocosas y playas de bolones. En los extremos de este sistema rocoso expuesto se ubican las playas de arena de los balnearios de La Ballena hacia el norte y de Pichicuy hacia el sur. Pichicuy posee un clima templado mediterráneo occidental, determinado por las corrientes marinas frías que barren las costas y los vientos del mar, moderando las temperaturas. Las estaciones lluviosas en el invierno van desde mayo a agosto y un periodo seco relativamente más prolongado entre septiembre y abril.

El litoral está influido por la interacción océano-atmósfera de las masas de aire sobre el Pacifico sur y la influencia de los procesos circulatorios asociados a la corriente de Humboldt. Los enfriamientos ocasionales de las aguas también se atribuyen a turbulencias producidas por los vientos o bien una manifestación del intercambio calórico entre océano y atmósfera. Las condiciones de temperatura del mar y del régimen de los vientos influyen directamente en las variaciones estacionales del fitoplancton.


Valle del Encanto.

El Valle del Encanto es un sitio de gran importancia arqueológica, que se encuentra ubicado en una quebrada a 5 Kms. de la carretera Ovalle-Socos (Ruta 45) y a 19 Kms. de la ciudad de Ovalle. En esta quebrada se encuentran diseminadas un sinnúmero de rocas con petroglifos, pictografías y piedras tacitas que pertenecen a una cultura indígena de más de 2.000 años de antigüedad en un área aproximada de 3 hectáreas.

Las excavaciones en el Valle del Encanto han permitido determinar que fue habitado desde hace casi 4.000 años por grupos de cazadores y recolectores de cierta tradición costera quienes a comienzo de nuestra Era dieron paso a nuevas oleadas de individuos, hábiles ceramistas, recolectores con uso creciente de técnicas agrícolas, ganaderos, semi aldeanos que habitaron el lugar hasta el siglo VII d.C. aproximadamente (Complejo Cultural El Molle).

En el curso de esta pequeña quebrada se encuentra un gran número de petroglifos y pictografías. Asociadas a estas manifestaciones de Arte Rupestre, se ubicó un lugar habitacional, algunas sepulturas y una gran cantidad de piedras tacitas o morteros.


Parque Nacional Fray Jorge.

El Parque Nacional Fray Jorge está situado en la provincia de Coquimbo, comuna de Ovalle, en la latitud aproximada de 30º 34` sur y 71º 11` longitud oeste, en el cordón de cerros de la Cordillera de la Costa de Coquimbo conocido como

Altos de Talinay. Limita al oeste con el Océano Pacífico y al sur con el río Limarí[2].

El río Limarí constituye el límite convencional entre las regiones fitogeográficas, xeromórficas y mesomórficas.

Este Parque tiene una superficie de 6845 hectáreas, las que se complementan con un área vecina, ubicada al sur. De 3000 hectáreas y denominada Parque Nacional Punta del Viento. Ambas se administran como una sola unidad.

El Parque se divide en las siguientes zonas de asociaciones vegetales:

· Zona de formaciones arbustivas semi-desérticas.

· Zona de exposición norte.

· .Zona valle interior y su faldeo oeste.

· Zona boscosa.

· Zona costera.



Embalse la Paloma

Está emplazado sobre el Río Grande, en la confluencia con el Río Huatulame, a 23 Km. Al oriente de la ciudad de Ovalle. El embalse la paloma es una obra de ingeniería lograda por técnicos y trabajadores chilenos, es una obra construida por el Estado que se inició en el gobierno de Jorge Alessandri, continuó en el mandato de Eduardo Frei y finalizo con Salvador Allende y puesta en servicio el año 1969

El sistema de riego La Paloma está compuesto de tres embalses conectados entre sí y de una extensa red de canales formados por el Embalse La Paloma, Embalse Cogotí y el Embalse Recoleta en el valle del río Hurtado. Este es el sistema de riego más grande en Chile y el segundo en importancia en América del Sur. La Paloma es el actor más importante en este sistema y está ubicado en el Valle del Limarí, en la confluencia de los ríos Grande y Huatulame. Tiene una capacidad de 750 millones de metros cúbicos de agua y una superficie inundada de 3000 há. El muro fue hecho principalmente de grava y cubierto de una pared de concreto de 910 metros de largo por 80 de alto


[1] Novoa J., et al, (2004), Geomorfología del Parque Nacional Fray Jorge: Génesis y procesos. Universidad de La Serena, Cap. 3, 17


[2] Veloso B., (2005). Estructura y dinámica del sistema dunar de Longotoma. Tesis de titulación, Universidad Chile. Pág.14

Marco Conceptual.

En términos reales, este trabajo tiene valor de existencia a partir de los aportes que otorgó la cátedra de Monográfico de Geografía Física de la UMCE, el que tiene como uno de sus pilares, la transmisión de conocimientos propios a la geografía litoral y otros propios de la geomorfología dinámica. La idea fundamental que sustenta este trabajo se genera a partir de una visita en terreno a cinco estaciones territoriales: Dunas de Longotoma, playa de Pichicuy, Valle del Encanto, Parque Nacional Fray Jorge y Embalse La Paloma. El escenario de este trabajo consiste en presentar una descripción, análisis e interpretación de la morfología de estas cinco estaciones, poniendo mayor énfasis en la playa de Pichicuy, como consecuencia de ser la estación que nos correspondió estudiar con mayor detención.

La base sobre la cual se centra este trabajo es la comprensión física del territorio de forma tal de poder ampliar nociones respecto a la morfología dinámica.

Con el fin de lograr un pleno entendimiento del presente, esta sección se centra en detallar su estructura y asimismo en explicitar lo que se debe entender a la hora de la aplicación de determinados conceptos.

El presente consta de un escenario compuesto por una estructura que gira en torno a un resumen, el que pone a disposición de forma simple las ideas ejes sobre las que se moviliza éste para luego dirigirse a un desarrollo de estas ideas, incubando una presentación del área de estudio, un desarrollo de la temática de cada estación, luego se presentan los resultados de las fichas temáticas de geomorfología y de paisaje que se completaron en la visita a terreno para finalmente llevar a cabo un análisis y las conclusiones de rigor.

Este cuadro general da pie para establecer las principales conceptualizaciones con las que se trabajó.

Dentro de meteorización física de la cual es victima Pichicuy, las dunas de Longotoma y el embalse La Paloma, destaca el proceso de abrasión; el que consiste en la fricción entre los diferentes clastos de granulometría (tamaño) variada, entre ellos mismos y/o contra la roca o el suelo. Dentro de los principales agentes que producen este tipo de erosión, se encuentra el viento, el mar y los ríos. En el presente, sólo se hace referencia a los dos primeros agentes, debido a su marcada presencia en los sectores estudiados. Cabe señalar además, que este proceso de erosión, es propio de las zonas litorales, debido a la fuerte presencia del Océano y el viento[1].

Es preciso recordar que el viento, es un agente exógeno, lo que significa que es un agente modelador del paisaje. Esta característica es posible, debido a que posee la energía necesaria para provocar un cambio sobre la roca, en este caso la energía potencial de la cual se tratará, será la cinética.

El viento, actuará de dos formas como agente de erosión; la primera de ellas tiene relación con la capacidad de transporte, la cual se denomina deflación, ya que la fuerza de este agente es capaz de transportar partículas que se encuentran sueltas en la superficie de la roca o del suelo, particularmente se da en los casos que la superficie no se encuentra protegida por una cubierta vegetal, generalmente en paisajes litorales o desérticos. Se entenderá a partir de esto que existe una correlación directa entre la fuerza del viento, y el tamaño de las partículas que podrá transportar y a su vez la distancia que recorrerán[2].

Por otro lado, existe un efecto colateral al transportar estas partículas sueltas, ya que en este proceso dichos elementos chocan entre sí y con los diferentes obstáculos que se encuentran en el camino, a esta erosión se le llama abrasión; la cual consiste en la fricción de los elementos, con lo cual se van gastando, produciéndose una meteorización (disgregación física de la roca) en los clastos, como en la roca contra la cual chocan, tras lo cual se va modelando la roca con ciertas geoformas características de la acción del viento, como son los tafonís o alvéolos, entre otros.

Un segundo agente erosivo a tener en cuenta es el mar, el cual actúa en la costala que debe ser entendida como las zonas de aguas poco profundas en donde intervienen las olas y además la playa y/o acantilados. El principal elemento de erosión, será la ola propiamente tal, la cual con su fuerza al romper es capaz de transportar arena y grava del interior del océano o de algún río que desemboque cerca que por acción de las corrientes transportará esta sedimentación del interior del territorio a alguna playa especifica, depositándola en la línea de costa (limite en donde se junta el mar con la playa), en este proceso se da una fuerte abrasión entre las partículas transportadas y contra las rocas que chocan, este proceso dará un paisaje muy característico a las zonas costeras, en donde se podrá apreciar espacios con playa abierta (acumulación de arena), roqueríos o claramente un acantilado que termina abruptamente en el mar, el cual puede presentar cuevas o grietas en las zonas más débiles de la roca y las más resistentes se pueden prolongar mar adentro dando particulares formas; como islotes y arcos. Estos paisajes se dan por la composición de la roca, la cual es capaz de ofrecer una cierta resistencia a la erosión del mar, pero muchas rocas poco consolidadas terminarán siendo desgastadas con el pasar de los años (en un proceso sumamente lento)[3].

Los dos agentes anteriormente citados poseerán un efecto adicional a su acción erosiva, la cual tiene relación con la acumulación de partículas en un lugar determinado por poseer ciertas características que lo posibilitan[4]. En esencia la acumulación, se da cuando existe un obstáculo que impide la eventual continuación del transporte de estas partículas, de esta forma quedan agrupadas en un espacio, como es el caso de las playas, en donde la arena ha sido llevada hasta allí por la acción del mar, a través de la fuerza de las olas o por la acción del viento, que ayuda a crear también la playa como tal y la conformación de las dunas tan características de estas zonas (como el caso de Pichicuy).

Otro agente de erosión muy común, es la producida por la acción del hombre, quien a través de su asentamiento por mínimo que este sea, provoca grandes procesos erosivos, principalmente en el suelo, mediante la construcción de viviendas, caminos, infraestructuras dedicadas al turismo, entre otras. La pérdida de suelo cultivable por ejemplo es un grave problema para la misma comunidad que habita dicho lugar, la contaminación de las tierras o el agua, también no es un tema menor. Todos estos efectos y otros más serán de gran importancia al considerar su acción y efecto en el medio que lo rodea.

Este trabajo también describe el ámbito de la vegetación, en donde el centro gira hacia la aplicación del concepto de vegetación xeromórfica, la que en este estudio es entendida como una vegetación con escaso tapiz vegetal con especies como cactáceas y arbustos espinudos, bajos y leñosos, árboles bajos y hierbas. Las especies más representativas son el palo negro, palo colorado, Vautro, romerillo, chilco o palo blanco, manzanilla cimarrona, chupa-chupa, ortigas, chagual, quisco, docas, algarrobo, molle, guayacán y litre[5].

Para efectos de la descripción, se señalará con atención lo que sucede en el Parque Nacional Fray Jorge y con el Valle del Encanto. En términos superficiales por ahora sólo es dable a señalar que para el primero, éste se constituye como un bosque relicto, (entiendo por relicto los remanentes sobrevivientes de fenómenos naturales) cuya presencia es posible por el aporte de agua de las neblinas costeras. Sus especies representativas corresponden a los bosques del sur de Chile como el olivillo y el Canelo.

Este cuadro general da pie para la descripción, análisis e interpretación de la morfología de las cinco estaciones territoriales: Dunas de Longotoma, playa de Pichicuy, Valle del Encanto, Parque Nacional Fray Jorge y Embalse La Paloma.



[1] Errázuriz A., Cereceda P., (1991). Eco geografía: Nueva geografía de Chile. Santiago, Zigzag, Cap. 2, Pág. 56.

[2] Ibíd. Pág. 68.

[3] Ibíd. Pág. 74.

[4] Ibíd. Pág. 80.

[5] Armesto J., et al, (1995).Ecología de los bosques nativos de Chile. Santiago, Universitaria, Cap. 3, Pág. 126.

Introducción

Una de las dinámicas que facilitan la compresión de los distintos fenómenos en la disciplina de la Geografía, es el contacto directo con el medio. Es así, como el presente trabajo nace a partir de la realización de una salida a terreno, en el marco de la cátedra de Monográfico de Geografía de la UMCE, el cual tiene por tema la geografía litoral, y la geomorfología dinámica. La salida a terreno se realiza durante los días 14, 15 y 16 de septiembre del año 2009; en la cual se visitaron los siguientes lugares de la V y IV región de nuestro país: las Dunas de Longotoma, la playa de Pichicuy, el Valle del Encanto, el Parque Nacional Fray Jorge y el Embalse la Paloma.

De esta manera, se buscaba tener una mayor comprensión de los distintos procesos que cobran incidencia en la conformación del paisaje. Así en el presente trabajo se hará un recorrido por las distintas características de los distintos lugares visitados, no obstante se pondrá especial énfasis en la estación del recorrido, hecha en la Playa de Pichicuy.

Pichicuy es un lugar ubicado en el extremo norte de la V Región, el cual presenta una costa desmembrada muy expuesta al oleaje caracterizada por islotes, farellones, plataformas rocosas y playas de bolones. En los extremos de este sistema rocoso expuesto se ubican las playas de arena de los balnearios de la Ballena hacia el norte y de Pichicuy hacia e sur. Destaca la actividad realizada en torno a la caleta de Pichicuy, girando la población en torno a la actividad pesquera. Últimamente se han agregado otras actividades mas turísticas como el surf.